Tenacidad, capacidad, talento, deseo de superación y, por sobre todas las cosas, el orgullo de dejar en alto al país en competencias internacionales. Pujanza.
Todas estas son condiciones que no se negocian en la comunidad paralímpica colombiana así, en el fondo, hayan aspectos que los diferencia con los atletas convencionales (olímpicos), como los patrocinios -a los que acceden con facilidad los segundos-, el respaldo del Estado -bastante restringido, por cierto-, o las marcas -las que, por obvias razones, no podrán ser idénticas-.
Sin embargo, en lo que sí coinciden los protagonistas es en que en los últimos años han mejorado notablemente su rendimiento, al punto que sus marcas se han convertido en referentes a nivel internacional, como lo considera el director deportivo del Comité Paralímpico Colombiano, David Acosta.
Además, con orgullo, los paralímpicos hablan de los dos récords mundiales y las 35 marcas continentales que, en disciplinas como natación, atletismo, ciclismo y powerlifting (pesas sentado), poseen los colombianos.
Y aunque metodólogos, entrenadores y especialistas coinciden en que, científicamente, no puede haber una comparación, queda claro que cualquier esfuerzo que hagan los deportistas que tienen alguna discapacidad, es ya de por sí un gran logro de superación. Algunas con el tinte de proezas.
Diferencias que marcan
Para el metodólogo Alejandro Navarro, de Indeportes Antioquia, aunque la mayoría de los deportistas paralímpicos de alto rendimiento entrenan con atletas convencionales, existe un reglamento que es muy claro y por ello es tan extenso, pues para cada condición de discapacidad (visual, auditiva, física, cognitiva o parálisis cerebral) existen parámetros muy claros para su categorización.
“Hay que tener en cuenta que la cinemática del movimiento es completamente diferente para una persona que está parada y realiza una prueba, que para quien tiene que realizarla en una silla de ruedas o con algún tipo de condición de discapacidad”, señala el especialista.
Idea que es reforzada por expertos en deporte, quienes afirman que, mientras que un lanzador de jabalina convencional puede utilizar todos los músculos del cuerpo para impulsar el elemento, quien lo hace en una silla de ruedas, por ejemplo, solo puede usar los músculos de su parte superior y de ahí que los tiempos y las distancias exigidas para clasificaciones sean diferentes entre ambos.
Pero, además, argumentan que las distancias o las marcas de los deportistas paralímpicos tienen unas consideraciones especiales, según cada tipo de limitación.
Jhon Alejandro Macías, entrenador de natación para personas con discapacidad visual, explica que en algunos temas, como la orientación bajo el agua, es bastante difícil apuntar a registros y, por ello, los primeros pasos van dirigidos a lograr que en la piscina los deportistas puedan realizar su rutina sin invadir el carril del otro competidor.
“Esa es la parte más complicada porque un atleta con visión realiza el braceo observando hacia dónde va. Acá, con ellos, tenemos que hacer un trabajo de largo plazo, en el que se busca que se familiaricen con la pileta y puedan realizar el ejercicio completo según el tipo de competencia”.
Los entrenadores los orientan por medio de los corchetes que hay a los lados de las piletas y valiéndose del tapping (bastón para nadadores ciegos) que sirven para alertarlos cuando están cerca de la llegada. “Solo así, ellos pueden calcular las distancias o hacer los giros que exige el reglamento de cada prueba”.
Claro que Macías va más allá y cuenta que, a pesar de todo eso, es muy difícil el proceso porque “por la material de los corchetes, a veces ellos se hacen heridas o se dan golpes muy fuertes”. Igual pasa con el bastón, porque por más que estos ayudan, a veces no calculan bien la distancia y se dan duro en el rostro.
El histórico Pistorius
El único deportista paralímpico que compitió de manera oficial con rivales convencionales fue el sudafricano Oscar Leonard Carl Pistorius. Lo hizo en los Juegos Olímpicos de Londres-2012.
Pistorius llegó hasta la semifinal de los 400 metros y en relevo 4x400. En esa oportunidad, el atleta afirmó: “hoy verdaderamente es el día más orgulloso de mi vida. Haber representado a Sudáfrica en los Juegos Olímpicos, es realmente un honor. Años de arduo trabajo, determinación y sacrificio”.
Este deportista buscó por todos los medios jurídicos estar en unos Olímpicos convencionales y lo logró. Su marca personal en 400 metros es de 45,07 (Lignano Sabbiadoro, Italia-2011) y en el relevo de 4x400 es de 2.59,21 (Daegu, Corea-2011).
El también sudafricano Wayde van Nieckerk realizó 43,48 en 400 metros del Mundial de Pekín-2015. Es decir la diferencia entre ambos es de un segundo y 19 centésimas.
En 4x400, EE.UU. ganó con 2.57,82 en ese mismo Mundial. La diferencia con la posta de Pistorius es asombrosa: menos de dos segundos.
¿Podrán algún día igualarlos o superarlos?.
35
récords de las América tienen los colombianos en atletismo, natación, powerlifting y ciclismo.
100
metros pecho (androcoplasia) con 1.12,50, récord mundial. Lo tiene Carlos D. Serrano.